domingo, 31 de mayo de 2015

Dostoyevski: el deseo de vivir

Gustave Courbet. Los jugadores de damas (1844).
¿Sabes lo que me estaba diciendo a mí mismo aquí hace unos momentos? Me decía que aun si perdiera la fe en la vida, en la mujer amada y en el orden de las cosas, aun si me convenciera de que todo es un caos maldito y, quizá, satánico, aunque me fulminaran todos los horrores de la desilusión humana, a pesar de todo, desearía vivir, ¡puestos los labios en esta copa ya no los quitaré hasta apurarla!


Fiódor Dostoyevski. Los hermanos Karamázov, libro quinto (1880).

martes, 19 de mayo de 2015

Emil Cioran: la cruzada de los errores

Jan Matejko. Batalla de Grünwald, detalle (1878). 
   Vivir: especializarse en el error. Burlarse de las verdades indubitadas, no hacer caso de lo absoluto, tomar a broma la muerte y transformar lo infinito en azar. Solo se puede respirar en lo más hondo de la ilusión. El mero hecho de ser es tan grave que, comparado con él, Dios es pura bagatela.
   Armados por los accidentes de la vida, asolaremos las crueles certezas que nos acechan. Cargaremos contra ellas, embestiremos contra las verdades, atacaremos las luces que nos ciegan. Quiero vivir, y por todas partes salta el espíritu contra mí, defensor de las causas del no-ser.
   ... Así, fiel a sí mismo, blande el hombre la espada en la cruzada de los errores.


Emil Cioran. Breviario de los vencidos (1991).

sábado, 16 de mayo de 2015

Dostoyevski: el santo y la verdad

Mijaíl Nésterov. Venerable Sergius de Radonezh (1899).
«Aunque el pecado, la mentira y la tentación estén en nosotros, hay de todos modos en la tierra, en algún lugar, un santo, un ser superior; por lo menos en él se da la verdad, por lo menos él conoce la verdad; así, pues, la verdad no muere en la tierra y, por tanto, alguna vez se instalará entre nosotros e imperará en toda la tierra, como está prometido».


Fiódor Dostoyevski. Los hermanos Karamázov, libero primero (1880).

lunes, 11 de mayo de 2015

Dostoyevski: una convicción peculiar

Parmigianino. Retrato de un joven (siglo XVI).
Estaba convencido de que a él en todo el mundo no había ni habría nunca nadie que quisiera ofenderle, ni siquiera que pudiese ofenderle. Esto era para él un axioma, dado de una vez para siempre, sin razonamientos, y con esta idea seguía adelante sin ninguna vacilación.


Fiódor Dostoyevski. Los hermanos Karamázov, libro tercero (1880).

jueves, 7 de mayo de 2015

Dostoyevski: los viejos embusteros

Jacob Jordaens. As the Old Sang, so the young pipe (1640).
Los viejos embusteros, comediantes empedernidos toda la vida, a veces fingen hasta tal punto que verdaderamente tiemblan y lloran de emoción, si bien incluso en tal momento (o solo un segundo después) podrían susurrarse a sí mismos: «Estás mintiendo, viejo desvergonzado, incluso ahora estás haciendo el comediante a pesar de toda tu "santa" cólera y de tu "santo" minuto de ira».


Fiódor Dostoyevski. Los hermanos Karamázov, libro segundo (1880).

jueves, 30 de abril de 2015

Cervantes: el que busca lo imposible

Jacob Jordaens. Diogenes Searching for an Honest Man (1642).
Mira que el que busca lo imposible, es justo que lo posible se le niegue, como lo dijo mejor un poeta, diciendo:

Busco en la muerte la vida,
salud en la enfermedad,
en la prisión libertad,
en lo cerrado salida
y en el traidor lealtad.
Pero mi suerte, de quien
jamás espero algún bien,
con el cielo ha estatuido
que, pues lo imposible pido,
lo posible aun no me den.


Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, cap XXXIII (1605).

Libro de Job: ser culpable

William Blake. Illustration to Book of Job.
¿Hasta cuándo vais a atormentarme
y herirme con vuestras palabras?
Una y otra vez me insultáis;
¿no os avergonzáis de tratarme así?
Aun cuando yo fuera culpable,
mi culpa solo a mí me afectaría.


Libro de Job. Anónimo, datación incierta (siglos VII-IV a. C.).