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lunes, 18 de enero de 2016

Emil Cioran: el desenlace general

Zdislav Beksinski. Sin título.
   He aquí mi sangre, he aquí mis cenizas. Y el fúnebre titubeo de la mente.
   El universo permanece, lecho para la escoria del espíritu.
   El sol ha encallado en su propia luz y en la ciénaga celestial.
   A los supervivientes se les han parado los ojos. El asombro ya no les dilata las pupilas. Y es que nada se asombra ya en el espacio.
   Ya no hay vientos que levanten la polvareda de mi ser. Las brisas se han helado sobre el cerebro de los mortales. Y los corazones petrificados susurran codiciando el florido miedo de ser. ¿Dónde están los días que inspiren el Error? En el mundo ya no yerra nada, ya nada es. Porque el mundo se ha embalsamado con la Verdad. De tanto saber, el universo ha muerto de anemia.
No hay ya gota alguna de sangre que nutra una germinación. En la sangre se ha colado el Conocimiento.
   ... Asqueado por el desenlace general, el individuo dice adiós muy buenas, y embarca sus cenizas hacia otro universo.
               

Emil Cioran. El breviario de los vencidos (1991).

lunes, 30 de noviembre de 2015

Aristóteles: el alma entreverada

Zdislav Beksinski. Sin título.
Algunos afirman que el alma se halla entreverada en el todo. Posiblemente es este el motivo por el que Tales pensó que todo está lleno de dioses.


Aristóteles. Acerca del alma.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Apócrifo de Juan: Adán y el hombre primordial

Zdislav Beksinski. Sin título.
Y dijo a las potestades que estaban con él: «Venid, hagamos un hombre según la imagen de dios y según nuestra semejanza, a fin de que su imagen sea luz para nosotros». Y lo crearon por medio de sus respectivos poderes de acuerdo con las instrucciones que habían recibido. Cada potestad obró una marca distintiva en la figura de la imagen que él había entrevisto en su elemento psíquico. Creó un ser según la imagen del hombre primordial y perfecto, y entonces dijeron: «Pongámosle por nombre Adán, a fin de que su nombre sea para nosotros una luz poderosa». Las potestades iniciaron la obra.


Libro secreto de Juan o Evangelio apócrifo de Juan. Manuscritos de Nag Hammadi II (c. siglo II). 

viernes, 6 de marzo de 2015

Dostoyevski: el hombre nuevo

Zdislav Beksinski. Sin título.
(...) la vida es sufrimiento, la vida es terror y el hombre es desgraciado. Hoy el hombre ama la vida porque ama el sufrimiento y el terror. Así es. La vida se presenta hoy al hombre como sufrimiento y terror. Y eso es lo que lo engaña. Hoy el hombre no es todavía lo que será. Existirá un hombre nuevo, feliz y orgulloso. A éste le será indiferente vivir o no vivir, éste será el nuevo hombre. El que venza al sufrimiento y al terror será, él mismo, un Dios. Y el Dios de allá en lo alto dejará de ser.
               

Fiódor Dostoyevski. Los endemoniados (1872).

martes, 10 de junio de 2014

Lion Feuchtwanger: una terrible promesa

Zdislav Beksinski. Sin título.
   —Te lo ruego, repíteme con exactitud lo que has prometido.
   Jefté alzó la vista. En verdad el sacerdote quería ayudarlo. ¿Y acaso no había ido hasta allí buscando ayuda?
   Pero todavía mientras estaba pensando esto, se dijo que había dado un paso absurdo y en vano. El trato que había cerrado con Yavé era claro y preciso. En eso no podía ayudarlo el que un sacerdote tergiversara sus palabras.
   En voz baja, pero con dureza y sin esperanza, contestó:
   —No quiero tu compasión, sacerdote. No quiero que escarbes en mi promesa para aligerarme de su peso. Eso es un asunto entre Yavé y yo. Yo mismo le ofrecí a Ja’ala, necio de mí, y él no será tan estúpido como para renunciar a una posesión tan valiosa. Quiere que le entregue a mi hija, carne de mi carne, sangre de mi sangre. —Y entristecido, lleno de sarcástica desesperación, concluyó—: Al parecer, necesita sangre. Todos los dioses necesitan sangre, ¿o no?


Lion Feuchtwanger. La hija de Jefté (1957).