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| Remedios Varo. Fenómeno. |
Se quedó atónito ante el aspecto de Ivan, cuyo cabello se le había vuelto completamente blanco durante sus tribulaciones, por lo que sí tenía en verdad algo de fantasma.
—¡Pero si estás muerto! ¡No puedes estar aquí! —dijo Vukic—. ¿Qué diablos está sucediendo?
—A mí me parece que estoy vivo, aunque por supuesto podría equivocarme.
—No puedes estar vivo. En el registro constas como muerto. —Volviéndose hacia el policía joven, que había regresado, Vukic dijo—: Habrá que devolverlo a la tumba. No hay más.
—¿Qué quiere decir?
—Lo que quiero decir es que su sitio está en el cementerio.
—¿Significa que tenemos que matarle?
—No, no, no podemos matar a un muerto, eso sería algo innecesario. Lo devolveremos donde estaba. Es el procedimiento más correcto, y será fácil, puesto que el papeleo está ya todo hecho. En el registro consta como muerto. ¡Dios, cuánto odio el papeleo!
—¡Pero si estoy vivo! —protestó Ivan, al que no le gustaba el cariz de la conversación.
—¡Cierra el pico! —Vukic se restregó las bolsas de los ojos—. Uhm, me estoy volviendo loco. No debería volver a beber ouzo.
Josip Novakovich. El día de los inocentes (2004).






