domingo, 7 de abril de 2013

Unamuno: un ente de ficción

Odilon Redon. El hombre primitivo. Sentado en la sombra.

   —Es que tú no puedes suicidarte, aunque lo quieras.
   —¿Cómo? —exclamó al verse de tal modo negado y contradicho.
   —Sí. Para que uno se pueda matar, ¿qué es menester?
   —Que tenga valor para hacerlo —me contestó.
   —No —le dije—, ¡que esté vivo!
   —¡Desde luego!
   —¡Y tú no estás vivo!
   —¿Cómo que no estoy vivo? ¿Es que he muerto? —y empezó, sin darse cuenta de lo que hacía, a palparse a sí mismo.
   —¡No, hombre, no! —le repliqué—. Te dije que no estabas despierto ni dormido y ahora te digo que no estás ni muerto ni vivo…
   —¿Cómo que no existo? —exclamó.
   —No, no existes más que como ente de ficción; no eres, pobre Augusto, más que un producto de mi fantasía y de las de aquellas de mis lectores que tus fingidas venturas y malandanzas he escrito yo; tú no eres más que un personaje de novela, o de nivola, o como quieras llamarle. Ya sabes tu secreto.

Miguel de Unamuno. Niebla (1914).

2 comentarios:

  1. Me encanta. Pudiera parecer que el escritor estaba un poco ido de la cabeza al hallarse conversando con sus personajes ficticios pero a mi me parece toda una genialidad. Tal vez yo esté también un poco ida de la cabeza :P Que frustrante debe ser para el personaje de ficción enterarse de que en realidad no existe, o que más bien, solo existe en la mente de su creador hasta que éste quiera ponerle fin y él no puede hacer nada para impedirlo. Aunque claro si es un personaje de ficción que en realidad no existe tampoco sentirá tal frustración ¿o si? =)
    Me encanta la pintura, si yo fuese personaje de ficción, con capacidad de ser consciente de lo que soy, seguramente me sentiría así, en el mismo estado que la figura de la pintura.

    Me gusta mucho.


    Un beso =)

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    1. Creo que yo también me sentiría angustiado al saber que dependo de la voluntad de un individuo. Pero quizá reaccionaría así en un primer momento, después me iría familiarizando con la situación. Después de todo, esa condición debe ofrecer mayores seguridades que el azar y el absurdo. :)

      Un beso.

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